Juan Manuel Santos: "En Venezuela estamos buscando una transición porque acabaron con la democracia".

Derecho Penal en la Red 2017-09-01 04:00:00

Juan Manuel Santos tendrá muchas cosas para contar cuando complete su segundo mandato como presidente en Colombia en 2018.

Pero sin duda habrá tres que serán insoslayables: haber alcanzado un acuerdo de paz con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) tras 50 años de guerra, haber recibido el premio Nobel de la Paz y ahora ser el anfitrión del papa Francisco en su visita a este país.

De cara al viaje del pontífice, que estará en Colombia entre el 6 y el 10 de septiembre, BBC Mundo conversó con Santos acerca del aporte que el Papa puede hacer al proceso de reconciliación que él cree que necesita afrontar Colombia y acerca del tema más apremiante para la región hoy: la crisis en Venezuela.

Presidente, usted ha logrado cosas muy importantes. Fundamentalmente, su gran misión que era llegar a un acuerdo de paz con las FARC, por la que le entregaron el premio Nobel de Paz. Y ahora en su presidencia el Papa visita al país. En este contexto, ¿qué tiene pensado pedirle, en qué lo puede ayudar él a usted o a la región?

El Papa viene con un mensaje, él mismo, la Iglesia puso el título de su visita, el propósito: dar el primer paso hacia la reconciliación. Una vez dejadas las armas, una vez terminado el conflicto, necesitamos cicatrizar las heridas y trabajar juntos para esa construcción de la paz después de tantos años de guerra y de conflicto.

Y eso no se hace de la noche a la mañana y no es fácil. Una persona que ha sido víctima perdonar al victimario, reconciliarse, es algo que toma tiempo y por eso la visita del Papa es tan oportuna, su ascendencia sobre los colombianos, es una persona inmensamente popular. Por eso apreciamos enormemente la visita, la oportunidad de la visita, el apoyo que el Papa le ha dado al proceso y el apoyo que nos está dando a los colombianos para continuar en esa segunda fase, que es la construcción de esa paz.

 

Y esa reconciliación es un mensaje que cabe en muchos de los países, no solamente de la región, también del mundo entero, donde se está polarizando la política, los extremos están adquiriendo cada vez más fuerza y por eso esos puentes de reconciliación son tan oportunos y tan importantes.

Hablando de la tensión, la polarización y la región, ¿le va a hablar al Papa de Venezuela?

Por supuesto. Venezuela siempre es un tema, en cualquier reunión de cualquier jefe de Estado, y él viene no solamente como Papa. Como jefes de Estado tendremos una conversación personal y seguramente será un tema obligado.

Los obispos venezolanos vienen a hablar con el Papa y el Vaticano ha estado siempre muy interesado en ver qué solución pacífica y qué solución -ojalá democrática- se le puede encontrar a esa crisis venezolana y esa siempre ha sido también nuestra posición.

Nosotros somos el país al que más le interesa una buena solución a Venezuela, porque somos el país que más pierde o más gana con lo que suceda en Venezuela.

¿Tiene alguna propuesta en ese sentido que le pueda hacer al Papa?

Pues en este momento la situación está muy difícil, no hay una propuesta concreta. Ambientar la posibilidad de una salida negociada y pacífica creo que debe ser la consigna de todo el mundo y yo creo que es la consigna del Papa, es la consigna nuestra y vamos a continuar presionando para eso.

Colombia en su momento para llegar a una solución negociada y de paz con las FARC recurrió a la ayuda, una intermediación informal si se quiere, de Hugo Chávez en Venezuela, ¿usted estaría dispuesto a hacer algún tipo de intermediación informal por fuera de Venezuela para ayudar a un acercamiento de las partes?

Por supuesto, y lo hemos hecho. Siempre hemos estado dispuestos a ayudar y si nos requieren, y en este caso tendrían que ser las dos partes, ahí estamos más que dispuestos, como creo que está todo el mundo. A todo el mundo, literalmente, le interesa una solución negociada y pacífica en Venezuela.

¿Alguien se ha acercado para pedirle su intervención más directa?

Muchas veces, muchísimas veces.

¿Quién?

Pues el gobierno y la oposición. Muchísimas veces y hemos hecho muchas gestiones en esa dirección. Infortunadamente, no hemos sido los únicos, mucha gente ha hecho gestiones, no han tenido éxito por la situación, pero gestiones estamos dispuestos a continuar haciendo si somos requeridos.

No queremos interferir cuando esa interferencia puede producir consecuencias negativas y no positivas.

Yo se lo preguntaba porque para algunos parece que la solución está por fuera de Venezuela… Tal vez con un liderazgo, una figura… Y por eso le hablaba de usted.

Sí, pues, se ha hablado mucho de la negociación por fuera con países amigos de los dos lados, con una agenda concreta, puntos concretos para que se pueda hacer algo parecido a lo que hicimos nosotros con las FARC.

Lo primero fue la agenda concreta: si tenemos acuerdos sobre estos puntos, entonces ya eso resuelve el conflicto. Algo parecido podría hacerse en Venezuela si tenemos acuerdos sobre estos puntos específicos.

Inclusive se han puesto sobre la mesa: que se restaure al Congreso sus derechos, respetar la Constitución original, que se le den garantías a ambas partes para una salida digna, que se certifique y se garantice una fecha para tener elecciones, una elección limpia. Es el tipo de salida que hay que buscar.

Y estamos lejos de eso ahora, parece…

Infortunadamente nos hemos alejado más que acercado.

Estuvo y está aquí, no sabemos en qué situación, la fiscal destituida de Venezuela Luisa Ortega. ¿Usted se reunió con ella, habló con ella?

Sí, he hablado con ella.

¿Y ella qué le pidió y usted qué le dijo?

Yo prefiero no divulgar mi conversación con ella. Yo lo que le dije es: "Aquí puede quedarse si quiere". Y aquí hay diferentes opciones desde el punto de vista legal y sabemos que está siendo perseguida, pues nosotros hemos sido un país que tradicionalmente ha otorgado asilo a los perseguidos políticos y si ella pide asilo -no lo ha pedido-, pues se lo podríamos dar.

¿Estarían dispuestos a hacer lo mismo con otras figuras, por ejemplo del arco político de la oposición venezolana que en este momento algunos están siendo señalados por ejemplo de potencial traición a la patria y podrían estar preocupados por su seguridad?

Pues cada caso tiene sus propias condiciones, pero lo que sí le puedo decir es que Colombia tradicionalmente ha sido un país que ha acogido a los perseguidos políticos y los ha protegido.

¿Y no le da miedo que esta actitud y este compromiso suyo con dar asilo a perseguidos políticos tensione tal vez la relación con el vecino país, con Venezuela?

Ya está de por sí bastante tensionada.

Por eso…

Esos son derechos, derechos que tienen los países y las personas. Nosotros hemos querido ser un gobierno que respeta los derechos democráticos, los derechos de la gente y un perseguido político tiene derecho a pedir asilo y nosotros se lo otorgamos.

O sea, está dispuesto a pagar el costo en términos de relación…

Yo creo que sí, por mantener la institucionalidad y la tradición de una figura tan importante como el asilo político.

EE.UU. implementó una serie de sanciones contra Venezuela, pero primero fueron contra funcionarios o gente allegada al gobierno. Ahora implementaron sanciones que pueden afectar directamente a la economía venezolana y al pueblo venezolano. Y eso puedo transformarse en un crisis más fuerte de este lado de la frontera también. ¿Cómo ve esas sanciones, le preocupan?

Pues mire, esa es una forma de presionar hacia una solución.

Pero afecta al pueblo.

Sí, pero afecta al pueblo o afecta al régimen. Hay diferentes opiniones. Si el régimen está afectando al pueblo en sus derechos por los recursos que recibe y con eso es que afecta al pueblo, entonces hay diferentes maneras de ver las consecuencias de ese tipo de sanciones.

Entonces, lo que estamos nosotros buscando de últimas es una transición, porque la verdad es que en Venezuela acabaron con la democracia. Eso es algo malo para Venezuela y para la región. Y todos debemos tratar de hacer lo posible para que se pueda reinstaurar esa democracia.

Tener una dictadura, en la mitad de América Latina es algo que a nadie le conviene, a Colombia no le conviene, no le conviene al mundo tampoco.