España: la juez imputa al ascensorista del hospital de Valme tras atribuir la policía el accidente a un "fallo" humano.

Derecho Penal en la Red 2017-10-25 04:12:00

Un fallo humano fue la causa, según la Policía Nacional, de que el ascensor número tres del hospital de Valme, en Sevilla, fallase el pasado día 20 de agosto atrapando fatalmente el cuerpo de Rocío Cortés, una paciente que era trasladada en camilla por un celador y que poco antes había dado a luz a su tercer hijo.

Pero lo que debía ser un viaje de apenas unos minutos acabó en tragedia después de que el elevador se pusiese inesperadamente en marcha cuando la camilla aún no estaba por completo dentro. Rocío quedó atrapada y sufrió un traumatismo craneal severo -es lo que dice, literalmente, la autopsia- que acabó con su vida.

La investigación que ha llevado a cabo el Grupo de Homicidios del Cuerpo Nacional de Policía en Sevilla ha concluido que el accidente no se debió a un fallo mecánico ni a una avería eléctrica o electrónica. La única hipótesis "factible" a ojos de los investigadores es que el siniestro tuviese su origen en un error humano, en una manipulación de la maquinaria que hizo que el ascensor se descontrolara y que atribuyen al técnico de mantenimiento de los elevadores del centro hospitalario, un operario de la empresa Orona cuya identidad responde a las iniciales de F.C.D. y al que la juez que lleva el caso acaba de imputar por homicidio negligente.

En el atestado policial, al que ha tenido acceso este periódico, el Grupo de Homicidios habla de una "manipulación incorrecta" por parte del ascensorista que pudo tener como consecuencia el desbloqueo del freno de mano del elevador y la puesta en marcha súbita del mismo.

Según su propia declaración ante la Policía, F.C.D. se encontraba en el momento en el que ocurrió el accidente en la sala de máquinas, en la planta 11 del hospital de Valme. Había recibido una llamada avisando de que uno de los ascensores se había quedado bloqueado. Dijo que no le había dado tiempo a manipular los mandos cuando escuchó un fuerte ruido, por lo que bajó corriendo la segunda planta, donde encontró a la víctima atrapada entre las puertas del elevador.

Pero la Policía destaca que hay un intervalo de tres minutos desde que recibió la llamada y hasta que se produjo el accidente, un tiempo en el que, de acuerdo con la hipótesis que manejan los investigadores, tuvo tiempo "suficiente" para llevar a cabo "algún tipo de manipulación".

Con las puertas abiertas.

A esto hay que añadir que no se ha encontrado explicación al desbloqueo del freno del ascensor que hizo que subiese a gran velocidad y con las puertas abiertas. La única hipótesis, añade la Policía en el informe remitido al Juzgado de Instrucción 1 de Sevilla, es que se produjera una apertura del freno de mano, que alguien hubiese accionado la palanca de freno del ascensor que hace que éste se eleve cuando queda bloqueado entre dos plantas.

Y en este caso, destaca el atestado, hay que cumplir una serie de requisitos de seguridad, como desconectar el interruptor general, comprobar en qué posición se encuentra la cabina e informar al pasajero o comprobar que todas las puertas están cerradas.

Si se manipuló el freno de mano, concluye la Policía, se hizo sin tomar las medidas de seguridad preceptivas, algo que confirma la declaración del celador que trasladaba a Rocío.

Pero aún hay otro indicio de manipulación manual: la apertura de la puerta trasera de la cabina del elevador, para la que no se ha podido encontrar ninguna explicación técnica.El ascensorista, que se negó a colaborar con la investigación interna que llevó a cabo el centro sanitario, tendrá que dar explicaciones ante la juez el próximo 18 de enero, según informó el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, que además informó de que ese mismo día están citados dos peritos.

EL MUNDO.